Aranceles de Trump en 2026 tras la caída de IEEPA: cómo explicarlo de forma clara sin perder de vista los números

La sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos contra el uso de IEEPA para imponer aranceles ha reducido la intensidad del esquema inicialmente previsto por la Administración Trump, pero no ha supuesto una vuelta a la normalidad comercial. Los datos de Tax Foundation dibujan un escenario todavía muy exigente en términos de presión arancelaria, costes internos, recaudación y efectos macroeconómicos.

Para entender lo que está pasando con los aranceles de Trump en 2026, hay que empezar por una idea muy sencilla: la sentencia del Tribunal Supremo no acaba con la política arancelaria de la Administración Trump, pero sí la obliga a cambiar de carril.

Eso es exactamente lo que reflejan los datos de Tax Foundation. La agresividad del esquema inicial baja, sí, pero el coste económico, fiscal y comercial sigue siendo muy relevante. Por tanto, no estamos ante una marcha atrás completa, sino ante una recomposición de la política arancelaria.

Voy a explicarlo de la forma más simple posible.

Primera idea: el Supremo tumba una base legal, no toda la estrategia

Hasta febrero de 2026, Trump había utilizado la IEEPA para imponer aranceles de forma muy amplia a casi todos los socios comerciales, además de mantener otros aranceles sectoriales bajo la Section 232.

Entonces llega el punto de inflexión: el 20 de febrero de 2026, el Tribunal Supremo decide, por 6 votos a 3, que la IEEPA no autoriza la imposición de aranceles.

¿Qué significa eso en lenguaje directo?

Significa que una parte muy agresiva del esquema arancelario se cae jurídicamente. Pero no significa que Washington renuncie a seguir utilizando el arancel como herramienta de presión. Lo que hace la Administración es cambiar de instrumento y apoyarse en otra base: la Section 122.

Y aquí aparece el siguiente dato importante: desde el 24 de febrero de 2026, Trump responde con un arancel del 10 % sobre casi todos los países, aplicado a unos 1,2 billones de dólares de importaciones anuales, aproximadamente el 34 % de las importaciones anuales estadounidenses.

Segunda idea: la presión baja desde el máximo, pero sigue siendo muy alta

Este es probablemente el punto más importante de todo el análisis.

Antes de la sentencia, Tax Foundation estimaba que el conjunto de aranceles impulsados bajo el esquema más duro llevaba la tarifa media aplicada ponderada hasta el 13,8 % en 2026. Para hacerse una idea del salto, el Banco Mundial situaba esa misma tasa en apenas 1,5 % en 2022.

Después del fallo judicial, ese nivel baja. Pero cuidado: baja desde un máximo extraordinario, no vuelve a la normalidad.

  • con IEEPA todavía en pie, la tarifa media aplicada habría sido del 13,8 %;
  • con la Section 122 al 10 % temporalmente en vigor, la tasa queda en torno al 10,3 %;
  • si esa Section 122 fuera del 15 %, subiría al 12,1 %;
  • y cuando expire la Section 122, la carga seguiría en 6,7 % bajo los aranceles que continúan vigentes por Section 232.

Dicho de forma sencilla: el pico baja, pero el suelo sigue muy alto. Y esto no es una cuestión menor. Estados Unidos venía de décadas con niveles arancelarios bastante reducidos. Por eso, incluso después del frenazo judicial a IEEPA, el país seguiría operando con una protección arancelaria muy por encima de lo que era habitual antes de 2025.

Tercera idea: una cosa es el tipo legal y otra el efecto real

Tax Foundation diferencia entre dos conceptos que conviene explicar bien porque ayudan mucho a entender el debate.

La tarifa media aplicada ponderada

Es, por decirlo de forma sencilla, el arancel legal que “está escrito” y que se aplica según producto y origen.

La tarifa media efectiva

Es lo que realmente se termina recaudando en aduanas como proporción de las importaciones de bienes.

¿Por qué importa esta diferencia? Porque una cosa es el tipo nominal y otra el impacto efectivo final.

En términos de tarifa efectiva media, los datos que da Tax Foundation son muy expresivos:

  • 2,5 % en 2024
  • 7,7 % en 2025
  • 5,6 % estimado para 2026 si el arancel temporal del 10 % bajo Section 122 dura solo los 150 días previstos
  • 6,0 % si en lugar de 10 % fuera del 15 %

Aquí hay una clave histórica muy potente: el 7,7 % de 2025 fue, según el informe, el nivel más alto desde 1947. Y el 5,6 % de 2026, si el 10 % temporal expira como está previsto, seguiría siendo el nivel más alto desde 1972. Es decir: incluso en el escenario “rebajado” tras la sentencia del Supremo, Estados Unidos seguiría en un terreno históricamente muy elevado.

Cuarta idea: los aranceles actúan como una subida de impuestos

Una de las tesis más claras de Tax Foundation es que los aranceles no deben entenderse solo como un instrumento de política comercial exterior. En la práctica, también son una subida de impuestos interna.

¿Quién la paga? En parte las empresas, en parte los importadores, en parte los consumidores y, al final, la economía en su conjunto.

Los datos que utiliza el informe son muy claros:

  • en 2025, el impacto medio fue de 1.000 dólares por hogar estadounidense;
  • en el escenario de 2026 con el esquema anterior intacto, el coste habría sido de 1.300 dólares por hogar;
  • pero tras la sentencia contra IEEPA, el efecto baja:
  • 400 dólares por hogar por los aranceles de Section 232,
  • y 600 dólares por hogar cuando se añade el arancel temporal del 10 % bajo Section 122.

Este punto es muy importante porque cambia la forma de leer el debate. Muchas veces se habla del arancel como si fuera una presión sobre “el otro país”. Pero el análisis de Tax Foundation insiste en otra cosa: el arancel también se traduce en un coste doméstico para hogares y empresas dentro de Estados Unidos.

Quinta idea: el daño económico existe, aunque no sea un colapso

Otro error habitual en estos debates es moverse entre dos extremos: o presentar los aranceles como una catástrofe total o tratarlos como si fueran inocuos. El informe se mueve en un terreno más serio: cuantifica un daño real, estructural, pero no apocalíptico.

Las estimaciones para el esquema vigente son:

  • -0,2 % de PIB a largo plazo
  • -0,1 % de stock de capital
  • -154.000 empleos equivalentes a tiempo completo

Esto quiere decir que, a largo plazo, la economía estadounidense sería algo más pequeña, invertiría algo menos y sostendría menos empleo del que sostendría sin esos aranceles. No es una caída dramática en términos absolutos, pero tampoco es irrelevante. Cuando se agregan estos efectos a escala nacional, estamos hablando de una política que encarece, distorsiona y reduce actividad. Además, el informe añade que, si se incorporan las represalias extranjeras, el coste empeora todavía más.

Sexta idea: no todos los sectores cargan con el mismo peso

Cuando se habla de aranceles, muchas veces parece que se tratara de una masa uniforme. Pero no es así. La estructura sectorial importa mucho.

Dentro de la Section 232, el gran bloque es el de automóviles y autopartes. Tax Foundation calcula para 2026-2035 una recaudación convencional de:

  • 409.600 millones de dólares en autos y autopartes
  • 114.400 millones en acero y aluminio
  • 87.800 millones en camiones pesados y partes
  • 14.500 millones en muebles, kitchen cabinets, vanities y madera
  • 8.500 millones en cobre

También en el impacto sobre el empleo equivalente, la automoción concentra la mayor parte:

  • -98.000 empleos equivalentes en autos y autopartes
  • -27.000 en acero y aluminio
  • -23.000 en camiones pesados y partes
  • -3.000 en muebles y madera

¿Qué nos dicen estos datos? Que la política arancelaria no reparte el daño de forma homogénea. Algunos sectores concentran una parte mucho mayor del coste, tanto en términos de recaudación como en términos de ajuste económico.

Séptima idea: sí recauda mucho, pero menos de lo que parece cuando se cuenta todo

Aquí entramos en una parte esencial del análisis: la recaudación.

En 2025, los derechos de aduana recaudaron 264.000 millones de dólares, frente a 79.000 millones en 2024. El salto es enorme.

Ahora bien, Tax Foundation insiste en que una cosa es la recaudación bruta observada y otra el efecto fiscal neto. ¿Por qué? Porque los aranceles no generan ingresos “gratis”: al dañar la actividad económica, también reducen otras bases tributarias, como las rentas o las cotizaciones.

Por eso el informe distingue entre dos escenarios:

Estimación convencional

Sin tener en cuenta el efecto negativo sobre la actividad, los aranceles de la Section 232 recaudarían 634.900 millones de dólares entre 2026 y 2035. Si se añade la Section 122 al 10 %, esa cifra suma otros 26.900 millones en 2026. En total, estamos hablando de algo más de 660.000 millones en el periodo.

Estimación dinámica

Cuando sí se incorpora el daño económico, la recaudación cae. En ese escenario, la recaudación total esperada de Section 232 + Section 122 baja a 522.800 millones en 2026-2035. El propio resumen del informe lo redondea en torno a 517.000 millones. Es una diferencia muy importante. ¿Por qué? Porque nos recuerda que no basta con mirar lo que entra por la aduana; hay que mirar también lo que se pierde por menor actividad económica.

Octava idea: incluso rebajados, estos aranceles siguen siendo una gran subida fiscal

Tax Foundation compara esta recaudación con las grandes subidas de ingresos de la historia fiscal estadounidense.

Y la conclusión es llamativa.

Si IEEPA hubiera seguido en pie, los aranceles de 2026 habrían supuesto un aumento de ingresos federales de 171.100 millones de dólares, equivalente al 0,54 % del PIB. Según el informe, eso los habría convertido en la mayor subida fiscal desde 1993.

Como IEEPA cayó, el escenario cambia, pero sigue siendo muy relevante:

  • con Section 232 + Section 122 al 10 %, el aumento de ingresos estimado para 2026 sería de 81.000 millones de dólares, o 0,26 % del PIB;
  • si la Section 122 fuera del 15 %, serían 89.000 millones, o 0,28 % del PIB.

En el ranking histórico que utiliza Tax Foundation, el escenario actual seguiría situándose como la 20ª mayor subida fiscal desde 1940; con una tasa del 15 %, sería la 18ª. Traducido a lenguaje sencillo: incluso después de la corrección del Supremo, no estamos hablando de una medida menor.

Novena idea: el gran objetivo político, corregir el déficit comercial, apenas se mueve

Este es probablemente el punto más demoledor del análisis.

Uno de los argumentos políticos clásicos a favor de los aranceles es que sirven para reducir el déficit comercial de Estados Unidos. Pues bien, según Tax Foundation, eso apenas se ha visto en los datos.

En 2025, el déficit comercial cayó solo 2.100 millones de dólares respecto a 2024.

Y además hay un matiz decisivo: esa pequeña mejora se debió al aumento del superávit de servicios, mientras que el déficit de bienes aumentó en 25.500 millones de dólares interanuales. Aquí Tax Foundation hace una explicación muy pedagógica: el saldo comercial no depende solo de la política comercial, sino de algo más profundo, como la relación entre ahorro e inversión interna y la necesidad de financiación externa. Estados Unidos atrae capital porque invierte más de lo que ahorra, y ese desequilibrio se refleja contablemente en su déficit comercial. Por eso, la idea del informe es muy clara: los aranceles pueden cambiar precios, castigar sectores o redistribuir flujos, pero no corrigen por sí solos el desequilibrio macroeconómico estructural.

Décima idea: las represalias extranjeras empeoran el cuadro

El informe no se queda solo en lo que hace Estados Unidos, sino que incorpora la reacción externa.

A fecha 1 de septiembre de 2025, los aranceles de represalia amenazados o ya impuestos afectaban a 223.000 millones de dólares de exportaciones estadounidenses, usando como referencia valores de importación de 2024.

Si esas represalias se aplican plenamente, Tax Foundation estima un impacto adicional de -0,2 % sobre el PIB a largo plazo. Además, en su modelo dinámico, esas represalias restan 136.000 millones de dólares a la recaudación prevista a diez años. Este detalle es importante porque muestra que una política de aranceles no se puede analizar como si fuera unilateral y limpia. La otra parte responde, y esa respuesta reduce parte del supuesto beneficio fiscal y amplifica el daño sobre actividad y exportaciones.

Undécima idea: esto no nace de cero, viene de una continuidad arancelaria

El informe también incluye un recordatorio político interesante: en varios bloques, especialmente ligados a Section 201, Section 232 y Section 301, se ha llegado a recaudar más bajo Biden que bajo Trump.

¿Por qué es relevante este dato? Porque muestra que, una vez instaurados, muchos aranceles no desaparecen automáticamente con un cambio de administración. Pueden quedar integrados en la práctica normal del sistema. También ayuda a entender por qué la cifra por hogar ya venía siendo significativa antes de esta nueva escalada. Tax Foundation muestra que entre 2018 y 2023 la recaudación asociada a los aranceles de guerra comercial equivalía aproximadamente a entre 194 y 380 dólares por hogar al año. Frente a eso, los 600 dólares por hogar estimados para 2026 suponen otro escalón superior.

Entonces, ¿cómo hay que explicar todo esto en una sola idea?

Si hubiera que explicarlo en voz alta, de manera sencilla, sería así:

el Tribunal Supremo ha frenado la vía más agresiva, pero no ha frenado la lógica política de fondo.

El resultado es un sistema arancelario menos extremo que el previsto bajo IEEPA, pero todavía:

  • muy alto en términos históricos,
  • costoso para hogares y empresas,
  • negativo para PIB, inversión y empleo,
  • útil para recaudar,
  • pero poco eficaz para corregir el déficit comercial.

Y eso nos deja con una conclusión bastante clara: Estados Unidos no ha salido del ciclo de presión arancelaria; simplemente ha pasado a una versión jurídicamente más estrecha, pero económicamente todavía muy intensa.

En nuestra opinión

El gran error sería leer la caída de IEEPA como si fuera un retorno a la normalidad. No lo es. Lo que ha ocurrido es otra cosa: se ha desmontado una base jurídica que permitía una expansión arancelaria extraordinaria, pero el sistema sigue funcionando con herramientas alternativas que mantienen una carga elevada sobre importaciones, consumo y actividad.

Los datos de Tax Foundation dibujan un escenario muy preciso: 600 dólares por hogar en 2026, 81.000 millones de dólares de ingresos federales en ese año, más de 660.000 millones de recaudación convencional en 2026-2035, una pérdida de 0,2 % del PIB y 154.000 empleos equivalentes, con una tarifa efectiva media del 5,6 %, todavía en niveles históricamente altos. En resumen, la política arancelaria estadounidense de 2026 ya no es la del peor escenario imaginable, pero sigue estando muy lejos de una normalización real. Y esa diferencia entre “menos agresiva que antes” y “normal” es, precisamente, la clave de todo el episodio.

Concretando..

La sentencia del Supremo contra IEEPA ha reducido la presión arancelaria prevista para 2026, pero no ha desactivado la estrategia proteccionista de Estados Unidos.

Con los aranceles vigentes bajo Section 232 y el tramo temporal de Section 122, Tax Foundation estima una subida media de 600 dólares por hogar, un impacto de -0,2 % sobre el PIB y una pérdida equivalente a 154.000 empleos.

La tarifa efectiva media seguiría en 5,6 % en 2026, todavía en niveles históricamente muy elevados.

La recaudación estimada ascendería a unos 81.000 millones de dólares en 2026 y a más de 660.000 millones de dólares en 2026-2035 en términos convencionales.

La conclusión de fondo es que el marco jurídico se ha estrechado, pero la política arancelaria estadounidense sigue generando costes internos relevantes sin corregir de forma sustancial el déficit comercial.

Francesc Bernabeu